Y bueno, pues aqui estamos, una vez más escribiendo con un solo motivo, ese que me hizo tan feliz y que a la vez ahora me lleva por la calle de la amargura, ese que me hizo estar por las nubes al igual que otras veces hizo que el suelo estuviera demasiado alto para mí.
Y es que yo ya no se que hacer, si hice mal o bien, sigo buscando una respuesta, un algo que me de la vida que él se ha llevado y con esto parte de mi corazón, que ya no quiero mentiras ni acercamientos pero no quiero que te vayas aunque ya te sienta lejos, demasiado lejos de mí.
Que a mi no me gustan las batallas, y sí, si me considero una guerrera pero ya no me quedan armas, tu me las arrebataste sin miedo ni precaución. Y pensar que no solo te llevaste las armas, además te adueñaste de mi alma, éste que sigue perteneciendote y creo que durante mucho tiempo lo hará.
Que sí, que mañana aparecerá otro alguien de la forma más inesperada, quien sabe, como tú decias siempre, y es cierto nunca se sabe porque ni siquiera ahora se lo que me pasa porque estoy así, porque me quema el alma. O quizás le tenga al lado y no me de cuenta porque aunque me resista, pues sí joder, sigo pensando en tí cada mañana, en que llegaré a casa y tu no estarás, que ya no hay nadie que me saque esa sonrisa, que me diga cualquier cosa que me llene el corazón este que tiene bastantes daños pero aún así no se cansa. Sigue latiendo y nose porqué la verdad porque ya estoy cansada, porque a veces pienso que no valgo nada.
Para escribir sobre aquello que me inquieta, pensamientos ocultos, aquello que me vuelve loca y que a veces desearia olvidar pero que permanece en mi cabeza, eso que esta ahi, que cada mañana cuando te levantas esta ahi, cada vez que te acuestas esta ahi y por lo tanto decides expresarlo, porque de alguna forma lo digo pero sin que nadie se entere. Esto se llama: Hablar con libertad.
martes, 20 de marzo de 2012
Soy una mujer en el mundo que hizo todo lo que pudo y no me olvides ni un segundo.
Dejar ir no significa darse por vencido, sino aceptar que hay cosas que no pueden ser.
Me obligué a separarte de mi vida pero a pesar de lo dificil que es, veo que el dolor poco a poco se va recompensando, que todo va saliendo, que la vida sigue, que ahora me espera algo mejor.
domingo, 11 de marzo de 2012
"Borrar" pero no precisamente de tu mente.
Eso que dicen de que hay momentos en la vida en los cuales hay personas que entran en tu vida, otras que se quedan, otras que permanecen por un rato y otras que sin embargo se van o que se tienen que ir por nuestro bien, llega un momento en el que te preguntas, ¿si ahora te tienes que ir, porque llegaste?
Hay personas que aparecen en tu vida de forma inesperada, pero aparecen y surgen de la nada. Están durante un tiempo hasta que ocurre algo que hace que hasta su simple nombre, su presencia o cualquier cosa relacionada con ella te haga tanto daño que te acabe quitando la vida, en la cuál apareció sin ni siquiera pedir permiso, a la cuál la dió mil vueltas volviéndola plena y a la cuál de un día para otro la apagó la luz y la volvió triste e insustancial, y todo esto sin que tu misma te des cuenta de que en tan poco tiempo tu vida no volvería a ser la misma.
De un día para otro, tras meses de plantearte la misma duda cada mañana mientras miras el colacao de tu desayuno, el amanecer por la ventana de ese autobús rutinario, en el verde de tu mesa de clase o incluso en cualquier gesto o actitud que te transporta a aquel momento que ya viviste con esa persona, decides por fin tomar esa decisión que tantas dudas te produce, y lo haces mientas te tiemblan hasta la ínfima parte de tu cuerpo. Y te encuentras ante un abismo, ante miedos, ante incertidumbre, ante el peligro de perder... Decides poner las cartas sobre la mesa y hablar claro, como siempre lo hice, y ante esto obligarte a tí misma a estar preparada ante algo que nunca quisiste que pasara, y empujarte a oir las palabras más duras que nunca pensaste que llegarían, y por consiguiente, sentir como te parten el alma esas palabras, como tus lágrimas caen desconsoladamente.
En definitiva, ver como se va ese alguien al que decirle "te quiero" es poco, demasiado poco, ver como tienes que alejarle de tu vida aunque no quieras. Después "borrar" pero no precisamente de tu mente, algo imposible, como esas palabras de apoyo venidas de una gran antigua amistad. Y entonces que te ataque salvajemente la tristeza, la impotencia y la desilusión.
Hay personas que aparecen en tu vida de forma inesperada, pero aparecen y surgen de la nada. Están durante un tiempo hasta que ocurre algo que hace que hasta su simple nombre, su presencia o cualquier cosa relacionada con ella te haga tanto daño que te acabe quitando la vida, en la cuál apareció sin ni siquiera pedir permiso, a la cuál la dió mil vueltas volviéndola plena y a la cuál de un día para otro la apagó la luz y la volvió triste e insustancial, y todo esto sin que tu misma te des cuenta de que en tan poco tiempo tu vida no volvería a ser la misma.
De un día para otro, tras meses de plantearte la misma duda cada mañana mientras miras el colacao de tu desayuno, el amanecer por la ventana de ese autobús rutinario, en el verde de tu mesa de clase o incluso en cualquier gesto o actitud que te transporta a aquel momento que ya viviste con esa persona, decides por fin tomar esa decisión que tantas dudas te produce, y lo haces mientas te tiemblan hasta la ínfima parte de tu cuerpo. Y te encuentras ante un abismo, ante miedos, ante incertidumbre, ante el peligro de perder... Decides poner las cartas sobre la mesa y hablar claro, como siempre lo hice, y ante esto obligarte a tí misma a estar preparada ante algo que nunca quisiste que pasara, y empujarte a oir las palabras más duras que nunca pensaste que llegarían, y por consiguiente, sentir como te parten el alma esas palabras, como tus lágrimas caen desconsoladamente.
En definitiva, ver como se va ese alguien al que decirle "te quiero" es poco, demasiado poco, ver como tienes que alejarle de tu vida aunque no quieras. Después "borrar" pero no precisamente de tu mente, algo imposible, como esas palabras de apoyo venidas de una gran antigua amistad. Y entonces que te ataque salvajemente la tristeza, la impotencia y la desilusión.
viernes, 2 de marzo de 2012
Y llegados a un punto miras atrás, valoras y sigues.
Un mes sin escribir, sin apenas tener tiempo para mí, sin tener tiempo para nada. Bueno sí, si que me ha dado tiempo a mirar para detrás, a mirar lo bueno y lo malo, lo que me gustaba, lo que me gusta y lo que me gustará, aunque en esto último cambio bastante de opinión.
La verdad es que no ha sido un mes nada fácil, sentimientos a flor de piel, lloros, penas, dificultades, tropiezos, caídas... y es que es cierto eso de que cuando a la vida le da por joder lo hace muy bien, pero también os aseguro que por cada parte mala que la vida tiene algo bueno te da, y así es. Desde luego mi vida no funciona a las mil maravillas como si lo ha hecho otra veces y bueno pues durante este tiempo te paras a pensar en que merece la pena y si en merece la pena seguir luchando y dando un poco más de ti cada día.
En estos momentos de fracaso absoluto, de desilusión, de desgana, te paras a pensar y a valorar cada cosa que tienes actualmente en tu vida, las que tenías anteriormente y las que pretendes obtener mañana, pero necesitas una cabeza fría, una objetiva y es cuando dices: ¿Quien esta dispuesto a escucharme, a regalarme cinco minutos de su vida? Y ahí están ellas, esas personas que te acompañan cada día, que te sostienen y te dan fuerzas, las que sabes que contandoles tu problemas no te van a juzgar, al reves, se quedaran sin palabras porque no sabrán cual es el mejor consejo que darte, pero es que muchas veces no esperas un ¡Lo estás haciendo genial! o un ¡Maaaal, eso no se hace! solamente necesitas que te escuchen y tener esa suma confianza en la que hasta llorando te sientas agusto, y sobretodo yo que para eso soy demasiado dura porque no me permito a mí misma verme flojear, llámalo insensible o como quieras, pero no me gusta darme más motivos para verme aún más hundida. Que ahora mismo lo estoy, es cierto, no te lo niego, pero se que todo lo malo pasa y que cuanto antes pase lo malo, antes llegará lo bueno, y nose porque me da, que eso está a la vuelta de la esquina.
Pero claro, también echas en falta a otra personas que creíste que responderían, y solo porque volví a confiar y otra vez volví a caer, pensé que era cierto lo que decia: Que ya he cambiado, cuido más lo que quiero, ya claro, si, si, si la teoría nos la sabemos todos pero la práctica en su caso deja mucho que desear. Pero bueno, mirando lo positivo como siempre, vuelves a aprender que muchas veces las segundas oportunidades no se deben dar pero le quiero tanto que seguí confiando en que podía ser así. Pero ya no me la juega más, ya no.
La verdad es que no ha sido un mes nada fácil, sentimientos a flor de piel, lloros, penas, dificultades, tropiezos, caídas... y es que es cierto eso de que cuando a la vida le da por joder lo hace muy bien, pero también os aseguro que por cada parte mala que la vida tiene algo bueno te da, y así es. Desde luego mi vida no funciona a las mil maravillas como si lo ha hecho otra veces y bueno pues durante este tiempo te paras a pensar en que merece la pena y si en merece la pena seguir luchando y dando un poco más de ti cada día.
En estos momentos de fracaso absoluto, de desilusión, de desgana, te paras a pensar y a valorar cada cosa que tienes actualmente en tu vida, las que tenías anteriormente y las que pretendes obtener mañana, pero necesitas una cabeza fría, una objetiva y es cuando dices: ¿Quien esta dispuesto a escucharme, a regalarme cinco minutos de su vida? Y ahí están ellas, esas personas que te acompañan cada día, que te sostienen y te dan fuerzas, las que sabes que contandoles tu problemas no te van a juzgar, al reves, se quedaran sin palabras porque no sabrán cual es el mejor consejo que darte, pero es que muchas veces no esperas un ¡Lo estás haciendo genial! o un ¡Maaaal, eso no se hace! solamente necesitas que te escuchen y tener esa suma confianza en la que hasta llorando te sientas agusto, y sobretodo yo que para eso soy demasiado dura porque no me permito a mí misma verme flojear, llámalo insensible o como quieras, pero no me gusta darme más motivos para verme aún más hundida. Que ahora mismo lo estoy, es cierto, no te lo niego, pero se que todo lo malo pasa y que cuanto antes pase lo malo, antes llegará lo bueno, y nose porque me da, que eso está a la vuelta de la esquina.
Pero claro, también echas en falta a otra personas que creíste que responderían, y solo porque volví a confiar y otra vez volví a caer, pensé que era cierto lo que decia: Que ya he cambiado, cuido más lo que quiero, ya claro, si, si, si la teoría nos la sabemos todos pero la práctica en su caso deja mucho que desear. Pero bueno, mirando lo positivo como siempre, vuelves a aprender que muchas veces las segundas oportunidades no se deben dar pero le quiero tanto que seguí confiando en que podía ser así. Pero ya no me la juega más, ya no.
domingo, 5 de febrero de 2012
Ni siquiera....
Es que no es que ya no quiera, es simplemente estoy harta. Harta de extrañarte cuando en sí, jámas fuiste mío. Harta de esperar a que llegue un mensaje que sé que nunca mandarás. Harta de no saber donde te encuentras, donde puedo ir a buscarte. Hartá de las ganas de abrazarte, de sostener tu mano, de que me digas “ven, camina a mi lado”. Harta de tu indiferencia, harta de las palabras que nunca dices. Harta de amarte como una tonta.
Y juro que me he dicho mil y un veces “esta es la última vez”, pero no importa cuantas veces lo diga, porque el día que obtengo una señal tuya vuelvo a caer en tu amor. Pero ya no, ya todo esto se ha acabado, ya no hay más tropiezos con la misma piedra, ni siquiera caídas.
Y juro que me he dicho mil y un veces “esta es la última vez”, pero no importa cuantas veces lo diga, porque el día que obtengo una señal tuya vuelvo a caer en tu amor. Pero ya no, ya todo esto se ha acabado, ya no hay más tropiezos con la misma piedra, ni siquiera caídas.
domingo, 29 de enero de 2012
No encontrará a alguien que lo haga como yo y seguramente ya ni me encontrará a mí.
En ciertos momentos de la vida de una, para nada te planteas situaciones, personas, momentos, risas, lloros, ralladuras y alegrias que pueden suceder. Pero en un momento, en un momento cualquiera, con una excusa o motivo cualquiera, conoces a alguien cualquiera. Empiezas a hablar con esa persona, a conocerla y ves que hay algo en común, que hay cosas que os unen, que coincidís. Y eso te encanta. Pero tú estas distraida con cualquier otra persona y no te detienes a pensar en esa persona nueva que de la forma más tonta acaba de entrar en tu vida, pero pasa un tiempo y esa persona se va metiendo cada vez más en tu vida, de la forma más inapreciable que pueda existir. Pero tu sigues pendiente de la otra persona esa que te quema tanto pero que te tiene ilusionada desde el 10 de marzo de 2010. Y bueno pues al final esta fiebre pasa y te mentalizas a olvidarla y es entonces cuando esa persona inapreciable que llegó un 20 de noviembre de 2010 es la que te ayuda a seguir adelante, a darte cuenta que hay más vida, que hay más allá. Y poco a poco te va llevando y te va enseñando cosas que tu para nada pensabas, y sus palabras bonitas, sus bromas, sus tonterias, sus indirectas, su saber que decirte, sus palabras justas en el momento apropiado... todo aquello te hizo ver que había una segunda vez, una segunda ilusión, incluso llegaste a creer que te habían dado otra oportunidad. Y ante esto confié, aposte duro, él llegó a poseer mi confianza ciega y la verdad es que hubiera dado todo si el me lo hubiera pedido o si lo hubiera necesitado y de cierta manera lo hice, aguantando día a día como me hablaba de las demás, oyendo como me hablaba incluso de mí, lo bien que lo hacía y lo mucho que me gustaba. Para mí él llegó a ser alguien a quien en cierto modo admiraba además de por ser como era, por lo que me hacía ser a mí, por hacerme tan feliz y por sacarme esa sonrisa que incluso en lo momentos duros solo él sabía hacerlo, para mí fue tan especial que hasta incluso le consideré mi mejor amigo.
Y quizás todo esto fue lo que me enamoró de él, no lo sé, solo sé que lo hizo, y tampoco sé si el término apropiado es "enamorada" pero que le he querido muchísimo es cierto y que aguanté tanto también pero solo lo hice porque esperaba que se diera cuenta que cuando él me necesitaba yo siempre estaba aquí, que cuando necesitaba una palabra de ánimo de desvivía por darsela al igual que cuando necesitaba alegría yo se la dí, no sé si lo conseguí, pero lo intenté muchísimas veces, una tras otra, caída tras caída, golpe tras golpe. Que a pesar de las dificultades y del peligro yo no salí huyendo, yo seguí a su lado porque le quería, yo seguí dándole mi consejo, el mejor que podía. Y al final, todo ha salido como le dije, pero no sé si cada noche cuando se acuesta piensa en mis palabras, en cada cosa que le dije, que cada momento que le dedicaba. Y si lo hace o no ya no me vale de nada porque ya ha dejado de ser para mí ese alguien al quien en muchos casos le di demasiada importancia, y quizás no se la merecía pero lo hice porque hubo algo en mí que me hizo creer en él, quizás lo que me pasa es que suelo confiar mucho en las personas y esperar demasiado de ellas, pero es que soy de la condicion de pedir lo que puedo dar, y al igual que yo arriesgo por alguien espero que conmigo lo hagan y él para mí llegó a ser un riesgo, el cuál corrí y parece ser que perdí. Aunque de esto último no estoy del todo convencida, sí, perdí a un amigo pero porque nunca lo fue porque ahora me doy cuenta de que la palabra "traidor" estaba presente desde el principio. La suerte que tiene es que hay personas que si que le queremos de verdad pero él no se da cuenta y por sus acciones lo que hace es apartarnos de su lado, pero estoy segura de que aprenderá y algún día se de cuenta de que hay que pensar antes con la cabeza.
Por otro lado yo aprendí que hasta lo que ya ves claro en cualquier momento se puede enturbiar, que lo más fiel se puede revelar, que el tiempo marca su ritmo, que los remordimientos de conciencia son muy malos, que el tener que ver al arrepentimeinto todas las mañanas duele más que mil insultos, que las cosas que se ocultan siempre salen a la luz, que las promesas y los juramentos en boca de ciertas personas no valen nada, aprendí que las lágrimas ayudan a descargar toda la rabia, que hay momentos en los que debes callar y en otros que debes decir todo, de la mejor manera y con la mejor educación, sin que se enteren pero finalmente decir todo aquello que te come por dentro, aprendí quien son los amigos de verdad, quien no merece la pena, y quizás por último aprendí que yo sí que puedo amar a otra persona tanto o más que lo hice con él pero él no encontrará a alguien que lo haga como yo y seguramente ya ni me encontrará a mí.
Aunque también aprendí que nunca puedes decir nunca, que todo puede pasar de la forma más inesperada y casual.
Y quizás todo esto fue lo que me enamoró de él, no lo sé, solo sé que lo hizo, y tampoco sé si el término apropiado es "enamorada" pero que le he querido muchísimo es cierto y que aguanté tanto también pero solo lo hice porque esperaba que se diera cuenta que cuando él me necesitaba yo siempre estaba aquí, que cuando necesitaba una palabra de ánimo de desvivía por darsela al igual que cuando necesitaba alegría yo se la dí, no sé si lo conseguí, pero lo intenté muchísimas veces, una tras otra, caída tras caída, golpe tras golpe. Que a pesar de las dificultades y del peligro yo no salí huyendo, yo seguí a su lado porque le quería, yo seguí dándole mi consejo, el mejor que podía. Y al final, todo ha salido como le dije, pero no sé si cada noche cuando se acuesta piensa en mis palabras, en cada cosa que le dije, que cada momento que le dedicaba. Y si lo hace o no ya no me vale de nada porque ya ha dejado de ser para mí ese alguien al quien en muchos casos le di demasiada importancia, y quizás no se la merecía pero lo hice porque hubo algo en mí que me hizo creer en él, quizás lo que me pasa es que suelo confiar mucho en las personas y esperar demasiado de ellas, pero es que soy de la condicion de pedir lo que puedo dar, y al igual que yo arriesgo por alguien espero que conmigo lo hagan y él para mí llegó a ser un riesgo, el cuál corrí y parece ser que perdí. Aunque de esto último no estoy del todo convencida, sí, perdí a un amigo pero porque nunca lo fue porque ahora me doy cuenta de que la palabra "traidor" estaba presente desde el principio. La suerte que tiene es que hay personas que si que le queremos de verdad pero él no se da cuenta y por sus acciones lo que hace es apartarnos de su lado, pero estoy segura de que aprenderá y algún día se de cuenta de que hay que pensar antes con la cabeza.
Por otro lado yo aprendí que hasta lo que ya ves claro en cualquier momento se puede enturbiar, que lo más fiel se puede revelar, que el tiempo marca su ritmo, que los remordimientos de conciencia son muy malos, que el tener que ver al arrepentimeinto todas las mañanas duele más que mil insultos, que las cosas que se ocultan siempre salen a la luz, que las promesas y los juramentos en boca de ciertas personas no valen nada, aprendí que las lágrimas ayudan a descargar toda la rabia, que hay momentos en los que debes callar y en otros que debes decir todo, de la mejor manera y con la mejor educación, sin que se enteren pero finalmente decir todo aquello que te come por dentro, aprendí quien son los amigos de verdad, quien no merece la pena, y quizás por último aprendí que yo sí que puedo amar a otra persona tanto o más que lo hice con él pero él no encontrará a alguien que lo haga como yo y seguramente ya ni me encontrará a mí.
Aunque también aprendí que nunca puedes decir nunca, que todo puede pasar de la forma más inesperada y casual.
Que hoy eres lo que eres gracias a que fue lo que fue.
Y es cierto que con cada error se aprende, porque lo bueno de la vida es eso, cometer errores para aprender y que mañana una vez aprendida la lección sepas escojer la respuesta correcta.
Pero también es cierto que, muchas lecciones son muy duras de aprender, que todos nos ilusionamos al ver los libros recien estrenados, la ilusión de guardarlos en la mochila y de ir el primer día al cole porque piensas: si, este será un gran año, me lo pasaré genial, sacare la mejor nota y estare con mis amigos... pero hay otra parte que te dice: si, sera genial pero debes estudiar. Esa es la parte que menos nos gusta, la de la responsabilidad y las obligaciones pero al ver tu primer aprobado te emocionas y te dan ganas de seguir adelante, cumpliendo con todos tus objetivos.
Pero también es cierto que, muchas lecciones son muy duras de aprender, que todos nos ilusionamos al ver los libros recien estrenados, la ilusión de guardarlos en la mochila y de ir el primer día al cole porque piensas: si, este será un gran año, me lo pasaré genial, sacare la mejor nota y estare con mis amigos... pero hay otra parte que te dice: si, sera genial pero debes estudiar. Esa es la parte que menos nos gusta, la de la responsabilidad y las obligaciones pero al ver tu primer aprobado te emocionas y te dan ganas de seguir adelante, cumpliendo con todos tus objetivos.
Y sí, asií son las cosas, todo lo nuevo nos llama la atencion y nos encaprichamos de ello rapidamente, le cojemos un amor eterno, lo cuidamos al maximo, que no le pase nada, siempre el mejor lugar para eso que tanto amamos.Si la primera vez se lastima no pasa nada lo remediaremos y nos proponemos que la proxima vez no vuelva a pasar pero siempre hay una segunda y una tercera tambien, hasta que bueno... pues llega una cuarta y ya notas que eso que tanto cariño le guardas ya no te divierte como antes, que ya no tienes tantas ganas de llegar a casa para cuidarlo como desde el primer dia.... y ves que eso que te lleno tanto por un momento de tu vida, ese que aunque le tienes muchisimo cariño y nunca olvidarás te das cuenta de que los arañazos y los golpes hacen mella, que ya le falta toda esa gracia que tenía, todo aquello que te hacia pasar horas y horas queriendolo, y sigues dandote cuenta de que hay que cambiarlo porque ya no se tiene por si solo y llega a un punto en que empiezas a necesitar otro algo que te llene tanto o mas que el anterior, pero sabes que eso es muy dificil o imposible, que ese primer algo lo fue todo, que te enseño tantas cosas que hoy eres lo que eres gracias a que fue lo que fue.
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